Reseña de la novela ‘Historia secreta de Costaguana’ (Juan Gabriel Vásquez), escrita por Javier Molina

Cubierta Historia secreta de Costaguana
Cubierta de ‘Historia secreta de Costaguana’ (Alfaguara, 2007)

El título del libro hace referencia a una cita de Joseph Conrad, cuyo aliento impregna el texto: “Quiero hablarte de la obra que me ocupa actualmente. Apenas si me atrevo a confesar mi osadía, pero la he ubicado en América del Sur, en una República que he llamado Costaguana”. Por tanto se puede decir que Juan Gabriel Vásquez ha emprendido precisamente eso: elaborar una historia de Costaguana, a partir del juego ficticio con la historia real de Colombia y las experiencias del padre del narrador, Miguel Altamirano, personaje que asiste a los vaivenes de los tiempos, implicado como pocos, dado su carácter inconformista. Toma como punto de inicio la independencia de las colonias americanas de la corona española (1819). Habla de la tierra prometida, enfebrecida por el oro; de la llegada de extranjeros, gringos, chinos, y europeos; de la construcción del ferrocarril que lo une a Panamá; de la constante irrupción de militares golpistas, del enorme desafío a todos los niveles que supone la construcción del canal de Panamá… Y siempre con la omnipresencia de la iglesia, cuyos códigos morales se hayan firmemente instalados en la sociedad.

No se trata de una narración complaciente, ni mucho menos. No es una hagiografía con la que busca entronizar su tierra y sus gentes, pese al tono de leyenda con que está escrita. No hay más que leer la definición que Juan Gabriel Vásquez hace de su país en un momento de la narración: “Colombia es una obra en cinco actos que alguien trató de escribir en versos clásicos pero que resultó compuesta en prosa grosera, representada por actores de ademanes exagerados y pésima dicción…”

El autor cuenta la historia como si se dirigiera al lector asumiendo un papel de jurado de la historia. Pese a ello todo el texto se halla atravesado por el azar, coincidencias con personajes y acontecimientos reales que se entremezclan con las vivencias de los personajes que protagonizan las tramas ficticias: su padre primero y luego el hijo en primera persona. Es un artificio del que se vale para dotar de sentido una narración con aires de leyenda, que abarca desde la narración de los hechos históricos propiamente dichos, a la expresión de los sentimientos más subjetivos, y a la relación que el azar sostiene con ambos mundos, como si fuera una especie de argamasa que los une. Es una forma de mantener al lector en constante alerta, respecto deesos acontecimientos o personajes que a la página siguiente se le pueden aparecer y que explican la grandeza de la historia que está leyendo. A mi entender, abusa un poco de este recurso. Pero el lector, que ya ha entrado en este juego, se deja llevar y sorprender por la cantidad de datos curiosos que aporta de nombres y fechas. Esto lo hace posible lo que el autor llama “El Ángel de la Historia”.

Pero más allá de la historia que cuenta a través de varias generaciones hay otra idea que da sentido a la narración y que en el fondo es el motor de la misma: La sombra de Joseph Conrad planea a lo largo de todo el texto. Volvemos otra vez a la cita que da origen al título de la novela. Tan es así que el autor fuerza una especie de alma gemela del escritor polaco en el narrador de la historia, Antonio Narváez.

Con la valentía propia de un escritor de primera, Juan Gabriel Vásquez tiene la habilidad de reescribir la biografía de Conrad ofreciendo versiones diferentes a las comúnmente aceptadas sobre ciertos aspectos de su vida. Paralelamente habla también de la construcción del canal de Panamá, que es otro de los ejes que vertebran la narración. De las guerras civiles entre liberales y conservadores. De la búsqueda del padre como aventura en busca de la identidad, lo que hace que “Historia secreta de Costaguana” no sea una novela histórica convencional, sino una obra moderna y arriesgada, con mucho de autobiográfico y con una buena profusión de elementos azarosos. Durante este periplo, típicamente austeriano, el narrador llegará a encontrarse con el Conrad viajero y contrabandista de armas.

Y es entonces cuando alcanzamos a ver el verdadero núcleo de la obra. Ya que una vez leída esta “Historia secreta de Costaguana”, uno puede encontrar que el verdadero pretexto para contar la historia de Colombia a través de dos generaciones entre los siglos XIX y XX, es ofrecer información al Conrad escritor, una buena base para que emprenda la escritura de su novela “Nostromo”, en la que habla precisamente de eso. Pero se producirá un desencuentro entre el narrador de la novela y Joseph Conrad cuando éste decide escribir una versión muy libre, alterando nombres y fechas, sobre el nacimiento de Costaguana. Y esto motivará una especie de ajuste de cuentas literario con Conrad. Es decir, enmendarle la plana 100 años después… por supuesto, a través de la ficción, lo que no deja de ser una medida inteligente.

Y creo que Juan Gabriel Vásquez lo ha logrado.

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