Reseña del libro de relatos ‘Barcos de papel’ (Kandu Banna), escrita por Paz Martín-Pozuelo

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Cubierta de ‘Barcos de papel’ (Playa de Ákaba, 2016)

Hay libros que nacen con vocación de silencio, no porque no nos digan nada, más bien al contrario porque nos dicen tanto que nos dejan sin palabras. La belleza de sus letras, la emoción de lo que narran, la dignidad de su verbo, todo en ellos merece nuestro respeto, porque nos hacen sentir muy hondo, pero sobre todo porque nos descubren de un modo callado la verdad que nos costaba. Sus páginas son caminos que recorremos sin cansarnos como si supiésemos que al final nos espera un jardín hermoso donde descansaremos de muchos males.

A mí me ha ocurrido con ‘Barcos de papel‘ que hace solo unos meses publicó Playa de Ákaba. Discreto en su tamaño, con una portada sencilla que te habla de la fragilidad, de las dificultades, pero también de la fuerza del cielo y del agua, cuando lo abres y lees las primeras líneas y luego las primeras páginas, sabes que ya no lo dejarás porque te sientes cómplice de su autor, Kandu Banna en su empeño en comprender a Joana, Mohamed, Asmae, Diego, Marta, Ivan, Isabel, Yu, Najat; porque como él también tu quieres ofrecerles tu mano, tu corazón y quieres gritarles que lo mejor que les puede ocurrir es que naveguen en lugar de quedarse anclados.

Sus ciento sesenta y dos páginas son en realidad la fotografía más lograda de algunas de las razones por las que la educación pública es una tormenta en un mar inmenso, azul, limpio y claro. Después de leerlo empiezas a entender las razones por las que algunos adolescentes no leen aunque quisieran hacerlo, por las que otros parecen en las nubes aunque en realidad han tenido que madurar a pasos de gigante. Comprendes el ruido ensordecedor de las aulas y comprendes también el silencio de algunos chicos y algunas chicas que te atraviesan con la mirada. Once historias, once aventuras, once almas en pleno despertar al mundo, creciendo, navegando un mar que a veces se les rompe y parece querer ahogarlos.

Quizá porque Kandu Banna, nombre literario de Andrés J. Moreno Moreno, autor de este libro conmovedor y directo, con solo seis años tuvo que navegar solo, sin rumbo cuando el huracán de la muerte de su hermano convirtió su vida y la de sus padres y la de su hermana en un barco inseguro a punto de zozobrar, quizá por esa razón ha sabido mirar dentro de sus corazones, entender sus palabras, sus iras, sus pasiones, sus sueños, como si de sus propias palabras, iras, pasiones y sueños se tratara y ha sabido contarnos con delicadeza y con suma belleza la fuerza de la fragilidad de esos barcos de papel lanzados al mar más bravo.

Si te preocupa la educación, la enseñanza, si trabajas con adolescentes o los tienes en casa, debes leer este libro. Te aseguro que te gustará. Y lo mejor de todo también les gustara a ellos, tal vez a los que más.

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