Avelina Chinchilla: “El arte no quita el hambre, no cura las heridas, pero tiene la inmensa cualidad de confortar el alma”

¿Por qué crees que surge el lenguaje?

En medicina existe un axioma para explicar ciertos aspectos del equilibrio hidro-electrolítico. El axioma en cuestión es: “el agua sigue a la sal como la sombra al cuerpo”. Se me ocurre que esto mismo puede aplicarse al lenguaje respecto del pensamiento (no sé si es muy científico, pero ahí lo dejo).

Como conclusión: considero al lenguaje una consecuencia directa de la capacidad de pensar que tiene el hombre. Siguiendo en la misma línea, en un poema mío dedicado al poder de la palabra que escribí hace poco está el siguiente verso: “La columna vertebral del lenguaje nos erigió en humanos”.

En un modo esquemático: capacidad de pensamiento —> capacidad de lenguaje —> humanidad

¿Cómo crees que surge el arte?

El arte es algo propio y exclusivo de los humanos. Desde muy antiguo podemos apreciar las muestras que nuestros antepasados más lejanos nos legaron como las pinturas rupestres, esculturas denominadas genéricamente como las “Venus del Paleolítico”, monumentos megalíticos, petroglifos, geoglifos, etc. El fenómeno del arte en la Prehistoria parece ser universal, ya que hay muestras de él en todos los continentes habitados. Incluso hoy en día, los expertos comienzan a preguntarse si nuestros hermanos los neandertales también hubiesen sido capaces  de producirlo e incluso hay opiniones que atribuyen a esta especie ya extinguida algunas de las muestras más antiguas.

En lo que sí se ponen de acuerdo los arqueólogos y demás estudiosos del tema es en que el arte prehistórico era básicamente instrumental, ya que se creaba para funciones concretas. La dificultad principal consiste en descubrir cuál el verdadero significado o utilidad pues aunque existen diversas teorías sobre el origen del arte (rituales chamánicos, totémicos, simbolismo religioso, culto a los muertos, magia), es imposible verificarlas. Una de las formas de elaborar hipótesis sobre el significado del arte primitivo es encontrar pueblos tradicionales que continúan viviendo de manera similar y preguntarles directamente. De esta manera se ha podido inferir que imágenes tales como los bisontes de Altamira y otras similares son de origen chamánico y están elaboradas bajo la pretensión de adquirir alguna de las características del animal, como por ejemplo, la fuerza.

En cuanto a los monumentos megalíticos, de los cuales existen varias clases (dolmen, menhir, crónlech, etc.) han sido interpretados como simbólicos o rituales aunque no se ha podido concretar nada más, salvo aquellos a los que se les atribuye directamente un origen funerario. Por lo que  respecta a las “Venus” todas las teorías existentes sobre la Gran Diosa Madre, la diosa de la fecundidad o los cánones de belleza no son más que especulaciones, que no soportan un riguroso análisis científico. Los petroglifos, que consiste en imágenes o figuras grabadas en la piedra a base de desgastar la capa superficial, se consideran la expresión más cercana a la escritura. Y ya, por último, qué decir de los impresionantes geoglifos distribuidos a lo largo y ancho de planeta, cuya interpretación también ha estado sujeta a múltiples teorías sin que se haya podido comprobar ninguna de ellas.

Pero la pregunta es por qué. ¿Por qué aquellos hombres, con una vida tan corta, llena de dificultades y peligros, que tenían que luchar cada día para sobrevivir en medio de un ambiente hostil, se ponen a crear arte? Solo puedo encontrar una respuesta para ello: ¡eran humanos! Tan humanos como lo somos en la actualidad. El arte no quita el hambre, no da calor, no cura las heridas del cuerpo, no hace la vida más fácil en el aspecto material, pero tiene la inmensa cualidad de confortar el alma.

El hombre, que ya es hombre, no podía limitarse a satisfacer sus necesidades más elementales. Se hacía las preguntas trascendentes, las mismas que nos hacemos hoy en día. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? El hecho de no tener las respuestas, de tener también conciencia de la muerte,  de sentir dolor al perder a un ser querido, etc., por fuerza tenía que crear un vacío en su interior, un ansia que le impulsó hacia algo más elevado, hacia lo espiritual. Y en ese largo camino que seguramente fue individual y colectivo a la vez apareció el arte.

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